Descubrí a Camilla Läckberg de casualidad. Buscaba en una librería y me topé con ella. Lo primero que me atrajo fue que es mujer, lo segundo, la fuerte eufonía de su nombre, y lo tercera que es una escritora sueca de novela negra. Compré dos novelas de ella y me llevé una gratísima sorpresa. Después fui por la tercera.
Es interesante y amena, creadora de personajes de gran solidez y de tramas intrincadas que se desarrollan paulatinamente y que se esclarecen con inteligencia. Todo eso es mucho y bueno en la novela negra en la que Suecia parece llevar ahora la delantera, sobre todo después de los éxitos de autores como Henning Mankell y su entrañable inspector Wallander; desde luego, Stieg Larsson, autor de esa magnifica trilogía que es Millenium, y que lamentablemente falleció a los 48 años, en 2004, y Mari Jungstedt, creadora de la excelente dupla formada por el inspector Anders Knutas y el periodista Johan Berg.
Camilla Läckberg tiene también su dupla, pero es un matrimonio. El es Patrick Hënderson, comisario en Jälbacka, el territorio costero donde suceden las historia, y ella es su esposa, la escritora Erica Falk, un alter ego de la propia Camilla como ella misma ha reconocido.
Ambos son personas concienzudas, obstinadas, y tratan de ejercer la paternidad lo mejor que pueden con gran amor por sus hijas, primero con una niña y luego con unos gemelos. Su vida cotidiana irrumpe, sin romperlo, en el ritmo y la estructura de todas las novelas de la serie, algo que resulta insólito y sorprendente. El es tenaz, nunca actúa con precipitaciones; ella es curiosa y en ocasiones, a pesar de él, lo ayuda a resolver dudas y vacíos de la investigación en curso.
Las novelas le sirven a Camilla también para abordar problemáticas femeninas que son comunes, pero que en un mundo machista pasan por completo inadvertidas. Esta postura, la escritora la lleva adelante sin la menor retórica, sobre todo con hechos reales que se comentan y suceden como en cualquier vida cotidiana. La temática va desde los maltratos violentos a las mujeres hasta el agobio y el cansancio que propicia en la madre, en un momento dado, la atención a un bebé durante todo el día por más amor que se le tenga. Y que clame por la ayuda del padre.
Aún así, en las novelas de Camilla hay mujeres enfermas, trastornadas y malas. Tan malas como los hombres malos, enfermos y trastornados. Ella no hace polarizaciones, camina más por el rumbo difícil de la condición humana y sus vericuetos y entresijos sustentados siempre en vivencias más relacionadas con el pasado. Así, encontramos también a una esposa capaz de minar durante años la voluntad del marido con el ejercicio de un profundo autoritarismo y desprecio, o a otra capaz de asesinar sin inmutarse a su marido envenenándolo y de intentar el mismo camino con el segundo.
Otra virtud interesante en las novelas de Camilla Läckberg es la historia paralela que nos cuenta en cada novela, una historia que en apariencia, en sus primeros trazos, no tiene la menor relación con el presente del crimen que nos está narrando y que es el meollo de la novela, y que sin embargo acaba confluyendo en ese presente desde un pasado lejano pues en esa historia encontramos buena parte, si no es que todas, de las razones que han llevado al criminal a cometer el o los asesinatos o incluso a recibir el castigo. Nada en las novelas de Lackberg es casual o gratuito y cada giro tiene una especial lógica.
Läckberg, al igual que los otros escritores mencionados, retrata también a una sociedad que a la distancia podríamos considerar ejemplar, incluso envidiable, y que sin embargo esconde la amldad común a cualquier parte del planeta, quizá más sofisticada o disfrazada, máxime que todas las historias que narra suceden en una pequeña población que no tiene más de mil habitantes, y en sus alrededores; no son crímenes de las grandes ciudades, como tampoco lo son en Mankell. Pero en un pequeño conglomerado humano hay cabida para estafadores, asesinos de doble personalidad, machos especializados en maltratar, humillar y engañar a sus esposas, adolescentes capaces del bullying más atroz, y cabida también para leyendas sobre espíritus.
A la fecha he leído tres novelas de Läckberg: Los Guardianes del Faro, Las Hijas del Frío y La Sombra de la Sirena, ninguna decepciona. Y quizá se La sombra de la Sirena, que es la que más millones de ejemplares ha vendido en toda Suecia la más inquietante, cruel y turbadora.

1 comentario

  1. Javier: Leí, por recomendación tuya, La princesa de hielo (The Ice Princess), y me gustó muchísimo. Me dieron muchas ganas de conocer ese frío pueblo de pescadores que se convirtió en "playground" vacacional de suecos ricos. Gracias por el tip, un abrazo, Pablo

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